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“La degradación del gusto no significa la degradación del arte”


Marziali. “Nombro lo que no se nombra, rasgueo lo que no se rasguea, sueno como no se suena.”

Por Patricia Brañeiro
Es una siesta gris sobre el verde de Villa Elisa, 45 kilómetros al sur de la Capital Federal, en el conurbano platense. Allí, rodeado de árboles entre los que se destaca una araucaria centenaria, vive Jorge Marziali. Cuando llegamos a su casa lo sorprendemos preparando las bases de lo que será un perfumado "guiso pre-calentamiento", como él mismo lo bautiza. Es que el invierno se anuncia para dentro de pocas horas y según el juglar "hay que comenzar a comer guisos fuertes antes que haga mucho frío para que el organismo esté preparado. Los deportistas no calientan sus cuerpos al entrar a la cancha, los pre-calientan; yo prefiero entrar en el invierno con algunos guisos encima", se ríe.

En esta misma casa en la que hoy Marziali se divierte cocinando estuvo hace unos días el prestigioso fotógrafo mendocino "Coco Yáñez". Marziali lo convocó para resolver la producción fotográfica de un disco que en poco tiempo ocupará las bateas de todas las disquerías del país: "Padentrano", el nuevo trabajo de este poeta-cantor.

-Usted prefiere lo de poeta-cantor a lo de "cantautor", de acuerdo a su negativa de definirse con este término ya casi impuesto en todo el mundo.

-Es verdad; mire que hay palabras feas ya como para agregar otra más. Cantautor es un término inventado e impuesto por el señor "mercado" que no sabe de poesía ni de belleza, pero se mete en todos nuestros asuntos del arte. Entonces, hay que vivir denunciándolo por infiltrado, superficial, ordinario, guarango y soberbio.

-Bueno, "padentrano" es también un término inventado…

-Es verdad, pero viene a cumplir una misión de equilibrio, y además está inventado desde el arte y no desde el mercado. Los porteños inventaron hace muchos años el término "pajuerano" para designar a aquellos que llegaban de "para afuera" de la ciudad. Pero al mismo tiempo cometieron la injusticia de no inventar el antónimo. Si había pajueranos debía haber padentranos. Ellos, supuestamente, eran los padentranos porque estar dentro de la Argentina era (¿y es?) estar en Buenos Aires. Los demás eran (¿y son?) de palo.

-¿No cree usted que a esta altura de la comunicación Argentina es una sola y que no tiene sentido seguir con la antinomia Capital vs. Interior?

-De ninguna manera. Esa también es propaganda del señor mercado. Escuche usted las radios. Excepto "Cadena 3" que va de Córdoba hacia el país, las demás son pulpos porteños que, a través de las famélicas FM del interior, se meten en los rincones más serenos y bucólicos de nuestro territorio. Si usted quiere, Argentina es una sola pero, enfermizamente, se llama Buenos Aires. Esto es muy doloroso para quien no quiere o no sabe vivir en la Capital y sueña conque su lugar, su aldea su paraje despierte la misma atención que la metrópoli.

-¿Como se resuelve esta postura suya en lo musical y poético?

-Resulta muy simple: nombro lo que no se nombra, rasgueo lo que no se rasguea, sueno como no se suena. No canto obras de Hilario Cuadros, le canto a Hilario, lo nombro, lo repongo entre la gente con su nombre y su apellido. No teorizo sobre la refalosa, compongo refalosas y las canto. Nuestras provincias sufren olvido y yo hablo en mi poesía sobre el olvido; no lloro, denuncio el olvido al nombrar los innombrables. Tomo a Tejada escribiendo un tierno vals para equilibrar la idea que el señor mercado ha dejado flotando sobre semejante poeta mendocino. Cada personaje o paisaje o mirada que aparece en el disco es personaje, paisaje y mirada de un tipo de adentro; no de un tipo de "para adentro" que suena a autismo; un hombre de adentro, como soy yo.

-En el mundo de la música nacional usted ha logrado que su imagen sea la de un solitario y a la vez un líbero, por decirlo en idioma futbolístico.

-Yo no he trabajado sobre una imagen predeterminada; diría, como Neruda, "confieso que he vivido" y nada más; aunque esa frase tiene una connotación de epílogo que yo no vislumbro, todavía, en mi tarea artística. Respecto de lo de solitario, quiero creer que es cierta la observación de María Elena Walsh cuando escribió que "Marziali se juega solo, pero una multitud silenciosa es su acompañamiento". Espero que no se haya referido al equipo de trabajo que me ayuda, en el que hay músicos, técnicos, diseñadores, fotógrafos y comunicadores; por ahora, esa es mi "multitud silenciosa". Si hay de mí, además, una imagen de "líbero", me alegro, porque la cancha es grande y no hay por qué desperdiciarla.

-El saber que, quizá, nunca estará de moda ¿no le produce preocupación?

-Si me preocupara la moda no andaría con estas bombachas de trabajo rural, ni con este querido pañuelo al cuello, ni nombraría a Manuel Castilla, y mucho menos a Chabuca Granda. Y tampoco diría en una canción que este es un país que no fabrica nada, y en el que una maestra tiene que hacerse embarazar para tener algo en la panza. Lo que me interesa es el arte. Tengo claro que hay una degradación en el gusto; es la esencia del posmodernismo que, afortunadamente, está muriendo. Pero la degradación del gusto no significa la degradación del arte. Ahí tiene usted otra vez a don mercado, él puede influir sobre el gusto, pero no logra manejar el arte, la belleza, lo construido para sumar, no para competir. El mercado es un viejo multimillonario que tiene cáncer; nosotros, mientras, esperamos, no como un ave carroñera, esperamos como esperaba Whitman, mirando en panorama y trabajando.



La biblioteca de Ana de Villalba va al Círculo de Periodistas

La biblioteca de Ana Freidenberg de Villalba fue cedida al Círculo de Periodistas de Mendoza en calidad de guarda. A través del convenio, se establece que se realizarán los trámites necesarios para abrirla a la consulta de estudiantes universitarios y periodistas.

La amplia biblioteca que posee el Círculo comenzó a formarse a mediados de 1927 y contiene obras de autores locales, del resto del país y del extranjero.

Estuvo cerrada al público por cuestiones edilicias (terremoto de 1985) hasta la fecha. El miércoles 4, a las 20.30, con entrada libre, en su sede de Godoy Cruz 166 de ciudad, se dará el puntapié inicial para reabrirla en un nuevo ámbito, refaccionado y adecuado al efecto. Por otra parte, se tiene la intención es informatizarla e incorporarla a la web. En este momento se realizan las gestiones pertinentes para conseguir el financiamiento para esa modernización.

El acto, se iniciará con la lectura de un poema de Villalba a cargo de Jorge Fornés. Seguidamente, se dirán las palabras de bienvenida, a cargo de autoridades del Círculo de Periodistas

A continuación, se dará lectura al convenio de guarda de la biblioteca y dirán palabras referidas a la trayectoria de la profesora Ana F. De Villalba los periodistas Patricia Rodón y Pedro Straniero. Luego, se referirá a la biblioteca el escritor José Luis Menéndez.

El acto será cerrado con la actuación del Coral del Vino, dirigido por Alejandro Scarpetta.

Ana Villalba, profesora, escritora, difusora y propulsora de actividades culturales, fue reconocida sobre todo por la generosidad con que actuaba. A ella se recurría cada vez que se necesitaba una precisión sobre literatura o una guía estética. Fue presidente de SADE filial Mendoza por dos períodos, directora de talleres literarios, jurado de múltiples certámenes, directora de la revista “Aleph” y galardonada con el premio Fondo Nacional de las Artes. Nacida en Buenos Aires el 14 de abril de 1915, cursó el profesorado de Literatura y Castellano en el Instituto Nacional del Profesorado de Paraná y en 1950 se radicó en Mendoza. Entre nosotros desarrolló su vida familiar y su vocación docente, en colegios secundarios de la UNC, en la Escuela Superior de Lenguas Vivas y en la Facultad de Filosofía y Letras. Aquí, junto a Adolfo Ruiz Díaz, formó a un copioso alumnado ávido de conocimientos.

Si hay alguien que en Mendoza despertó el placer de la lectura fue Ana de Villalba, una estudiosa perseverante que sentía una pasión auténtica por las letras y que la transmitió en todos los ámbitos donde estuvo. Sus clases en la Facultad de Periodismo son imborrables en el recuerdo de sus alumnos.













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