CINE ARGENTINO 2004

El año en que superamos la marca

 

LA NIÑA SANTA. Grandes elogios de la crítica nacional e internacional,
pero menos público del esperado.
 


A 2005 le va a costar superar la marca de estrenos argentinos del año anterior. La suma llegó a 74 películas entre las salas comerciales y el circuito alternativo –Malba, Palais de Glace, sala Lugones– y es la más alta de toda la historia, aun superando a los míticos guarismos de la década del 50, cuando no existían la TV, las computadoras, Internet, los DVDs o los videogames.
Si bien los números tienden a meter todo en la misma bolsa, al estilo del show business estadounidense, que mide la calidad del cine de acuerdo con las entradas vendidas, es cierto que el público argentino se volcó a ver productos nacionales, que en el caso de la cuestionable Patoruzito alcanzó los 2 millones y medio de espectadores, y en el de Luna de Avellaneda superó holgadamente el millón. Hubo también otros batacazos como Peligrosa obsesión o Erreway: cuatro caminos, dirigidos a un público que sigue a estrellas de la TV. Pero, al margen de las producciones de los multimedios nacionales, consiguieron atención películas serias como El abrazo partido de Daniel Burman, El perro de Carlos Sorín y Roma de Adolfo Aristarain, que además interesaron a jurados internacionales. Dentro de un centenar de premios obtenidos en festivales se cuentan las cuatro nominaciones de la película de Aristarain para los Premios Goya. El abrazo partido ganó dos Osos de Oro en Berlín, y, ya fuera de los certámenes mayores, están los premios a la mejor película latinoamericana en Montreal y a la mejor actriz (China Zorrilla) para el melodrama de Santiago Carlos Oves Conversaciones con mamá, también reconocida en Biarritz, donde Whisky Romeo Zulú de Enrique Piñeyro obtuvo su primera distinción. La otra fue en La Habana.
Los casi seis millones de espectadores que, lidiando en despareja lucha con los arrasadores "tanques" de Hollywood, logró el cine argentino en 2004, hallaron obras de la entidad de La niña santa de Lucrecia Martel, la premiada pero poco vista Memoria del saqueo de Pino Solanas, Familia rodante de Pablo Trapero, Buena Vida delivery de Leonardo Di Cesare, Extraño de Santiago Loza, Trelew de Mariana Arruti, La quimera de los héroes de Daniel Rosenfeld, Deuda de Jorge Lanata. Pero de la totalidad de estrenos nacionales del año, solo 21 lograron arañar o superar las 10 mil butacas ocupadas y los dos tercios de los espectadores se los llevaron las tres películas más exitosas.
Hubo también obras elogiadas pero ignoradas por los concurrentes como Los guantes mágicos de Martín Rejtman y El cielito de María Victoria Menis, y no faltaron las que no interesaron ni a la crítica ni al público. En cuanto a la internacionalmente elogiada Los muertos de Lisandro Alonso, a Lesbianas de Buenos Aires, El amor (primera parte) y Oscar, ante la imposibilidad de mostrarse en el circuito principal tuvieron por destino el elogio crítico y la apreciación por sectores específicos (a sala llena permanente en el caso de Los muertos). El año fue testigo del gran fiasco de Luis Puenzo con La puta y la ballena, la caída de Alejandro Agresti con Un mundo menos peor y la imposibilidad expresiva de Víctor Laplace como director en La mina, una lista a la que se suma Ay Juancito de Héctor Olivera.
Al margen de lo meramente artístico sucedieron hechos como la instauración de la cuota de pantalla por parte del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, que pudo morigerar un poco la notoria resistencia de las cadenas de salas a proyectar cine nacional, y la actividad que el mismo Incaa encaró con la apertura o reapertura de salas en el interior del país y en capitales como Madrid, París o Roma, así como los acuerdos de distribución y coproducción con Brasil y países europeos. Héctor Puyo

    CINE
   

 

CRIMEN FERPECTO
Dirección: Alex de la Iglesia

Combinando con sutileza la comedia negra con lo policial, la mordacidad y lo divertido, el realizador vasco Alex de la Iglesia construye en Crimen ferpecto una metáfora sobre los alcances de la felicidad en la sociedad actual. Para el protagonista, principal vendedor en la sección mujeres de un shopping madrileño, ambicioso, pagado de sí mismo y conquistador de sus compañeras de trabajo, aquello pasará por llegar a jefe de planta, lo que redunda en una suma de conflictos, sobre todo luego de que comete un crimen casual cuyo único testigo, la empleada feúcha a la que nunca prestó atención, lo chantajea hasta convertirlo en un pelele. En el manejo de esta historia, De la Iglesia hace gala de una inteligente creatividad, de agudeza y de ingenio, para conjugar situaciones de aspereza con momentos de humor corrosivo. Un film que atrapa por su consistencia y su crítica al consumismo, la dictadura del éxito y el rigor del poder. C. A.

     
 

UNA DE DOS
Dirección: Alejo Taube

A partir de la visión de la crisis y el estallido social de diciembre de 2001 que los habitantes de un pueblo suburbano siguen por radio o televisión, el director y guionista Alejo Taube encara este interesante y complejo film, donde lo ficcional asume rasgos de documental, como una crónica sincera, aunque se disperse a veces, de las repercusiones lugareñas de aquella situación límite. La paradoja del hambre en un entorno rico en producción alimenticia, las vías por las que ya no pasan trenes, el pequeño comerciante impedido de sobrellevar la falta de créditos, las angustias de vecinos para sobrevivir como puedan –algunos incursionando en el delito– testimonian esa cruda realidad. Una de dos da cuenta de ella con rigor –aunque en algunos casos a través de explicaciones verbales más que de la acción de los personajes–, sugiriendo que, mucho más que buenos y malos, hay víctimas. Taube concreta su declarado propósito de “no bajar línea” y, pese a esporádicas limitaciones de esas historias pueblerinas, desde ellas el film consigue reflejar una historia mayor. C. A.

 

 

 

 


    TEATRO
 
 

LUCRO CESANTE
Ana Katz

Si existiera el “teatro de la actriz” –como versión depurada de la categoría “teatro del actor”, con la que suele definirse a buena parte de la producción escénica actual–, este sería un ejemplo acabado. No solo por los aportes que seguramente hicieron las tres intérpretes para moldear y burilar a sus personajes, sino también por la visión global que la autora y directora Katz imprime en el espectáculo y que resuelve en un espacio mínimo, inteligentemente utilizado. Tres jóvenes amigas alquilan una casa cerca del mar; cuando llegan, cargadas de bolsos y reposeras, comienza la acción de esta encantadora pieza, que impacta ante todo por la frescura de sus diálogos (algo que demuestra entre otras cosas el buen oído de sus creadoras) y por su formulación: desde la placidez inicial y a lo largo de una hora y media, se van descubriendo pequeños secretos, como quien quita una a una las capas de una cebolla. Sin perder nunca un tono de humor agridulce, Luciana Lifschitz, Violeta Urtizberea y Julieta Zylberberg están verdaderamente impagables en la piel de esas muchachitas soberbias y desprotegidas. Reposición: 12 de marzo. (Abasto Social Club). J. M.


    LIBROS
     
 

ENSAYO SOBRE LA LUCIDEZ
José Saramago

A partir de una previsible votación, los habituales procedimientos burocráticos van sufriendo una serie de trastocamientos, accidentes que empiezan por el clima, y la palabra “elección” pasa a entenderse como la capacidad de elegir algo distinto de lo propuesto. Justamente, los personajes de la novela eligen, pero su opción rompe el juego electoral y silenciosa, ordenadamente, parece proponer otra forma de vida y organización social. Como el sistema acusa recibo de lo que se juega en esa actitud, un virtual estado de guerra va a incrementarse a lo largo de la historia donde se muestran las salas y antesalas de los funcionarios encargados de sostener un orden que tan pacíficamente se ha puesto en jaque. Saramago despliega en su relato un juego de contraposiciones, y hasta se diría de roles intercambiados: las elecciones se vuelven riesgo ante la libertad electiva, los conspiradores son los políticos y burócratas y llegan al punto de pervertir un acto de caridad para criminalizarlo. (Alfaguara) S. C.

     
 

ANARQUISTAS EN AMERICA LATINA
David Viñas

Complemento de la gran saga teórica Literatura argentina y política, este trabajo publicado originalmente en México en 1983 retoma los esplendores y las miserias de la ciudad liberal y darwinista contra el fondo –crispado, marginal y heroico– de lo que denomina la “dramática anarquista”. Ricardo Flores Magón en México, Manuel González Prada en Perú, y Rafael Barret en Paraguay y Argentina, constituyen las figuras emblemáticas del anarquismo intelectual en un escenario de artificialidad burguesa, discurso positivista, revueltas, deportaciones y fusilamientos. El estilo inconfundible de Viñas, con sus palabras-fetiches y giros jadeantes, a la vez que brilla en muchos pasajes deja lugar a una impresionante máquina de citas. Hipertextualidad o fresco social-discursivo a través del cual se filtran los arabescos y los vértigos de la lucha libertaria a principios del siglo XX y que, de algún modo, la explican. No es el menor encantamiento de esta investigación la copiosa bibliografía a la que recurre para reconstruir o describir las tensiones políticas e ideológicas, las contradicciones, de la “ciudad oligárquica” fundada bajo el cielo del progreso y el oprobio. (Paradiso) R. H. R.

   
 

POESIA DEL NOROESTE ARGENTINO. SIGLO XX
Santiago Sylvester

Sobre todo en la cultura viva de cada día, la Argentina es más de un país, lo que, lejos de atentar contra su integridad y su identidad, las enriquece. Y una de las culturas profundas más singulares es la del Noroeste: Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja. Nacidos o residentes durante mucho tiempo en ella, 84 poetas aparecen en esta gruesa y más que necesaria antología: desde precursores como los tucumanos Mario Bravo y Ricardo Rojas (nacidos en 1882) al salteño Carlos Jesús Maita (1966), pasando por grandes poetas que adquirieron nombradía a través de la canción popular (Jaime Dávalos, Manuel Castilla) u otros no menos importantes por su producción en libros (Walter Adet, Néstor Groppa, Juan José Hernández, Libertad Demitrópulos, Mario Romero, por nombrar algunos). Si bien no dejan de ser importantes, la temática local y los modismos regionales solo ocupan un lugar entre tantos: hay para todos los gustos en cuanto a temas y estilos, y prácticamente sin ausencias notorias, salvo la de un poeta tan importante como el salteño Santiago Sylvester, comprensiblemente autoexcluido del libro que seleccionó y prologó. (Fondo Nacional de las Artes) D. F.

 

 

 


  TEVE
   
 

TROESMA
Canal à, viernes y domingos

Con la conducción de Carlos Ares y el auspicio de TEA Imagen, retorna este programa televisivo, donde actores invitados realizan un viaje introspectivo por los avatares del oficio, contando experiencias y anécdotas. Se construye así una especie de homenaje a figuras destacadas como Enrique Pinti, Soledad Villamil, Fernando Peña, María Fiorentino, Diego Peretti, Rita Cortese, Julio Chávez, entre los que ya participaron en esta remozada versión del programa que originalmente presentó Canal 7 y que se repite en diversos horarios varios días por semana. El ciclo lleva ahora como subtítulo “La conquista del deseo”, pues tiende a que los invitados refieran en detalle cuánto les costó formarse y concretar sus anhelos. Ares conduce con mesura, sin excesos discursivos que le resten protagonismo al participante y dejando lugar a las preguntas y los conceptos de estudiantes de teatro que dialogan con el respectivo “troesma”. E. Z.

     
 

EL SHOW DE TINO Y GARGAMUZA
América, lunes a viernes a las 20

Alarga a media hora las apariciones de los dos personajes animados que formaron parte de TVR (Televisión Registrada), el programa conducido por Fabián Gianola y Claudio Morgado. Cierto que los muñequitos son graciosos, sobre todo por las particulares voces que los alientan, pero, por lo que se vio en las primeras emisiones, ese estiramiento a protagonistas es costoso, porque no siempre la inspiración del libreto es plena o los “bloopers” tan ansiosamente buscados son efectivos. Allí están como siempre las observaciones más o menos filosas sobre dichos o hechos de la realidad, que abarcan a personajes de la farándula, políticos o simples desconocidos, pero por momentos la diversión suena a falsa, como si la pérdida de concisión fuese también una merma de esencia. Es gratificante, sin embargo, la categoría de los técnicos argentinos capaces de engendrar un programa diario mayormente animado que da la pauta de que pueden hacerse cosas importantes. H. P.

     

 

 

 
 

 

 


    DISCOS
     
 

PADENTRANO
Jorge Marziali

Lejos, muy lejos, de los que componen, interpretan o cantan para las listas de “más vendidos”, y del folklore estrepitoso de festival y de las apelaciones a lo ya conocido, Marziali viene desde hace décadas cultivando un perfil bajo. Como cantor, mayormente acompañado solo de su guitarra, como compositor y letrista, este mendocino trashumante parece haber encontrado en la discreción una manera de preservar lo principal: su fervor de artista popular, su dignidad ética y estética, la profunda ligazón con la tradición criolla (con las diversas tradiciones criollas) y con lo que ella implica de amor al suelo patrio y a su gente concreta, sobre todo la más humilde, alumbrada por una firme claridad ideológica acerca de qué es lo que hay que defender y qué lo amenaza, sin alardes de heroísmo de escenario ni ínfulas de conductor de almas. Mucho conocimiento, mucho trabajo musical y poético, al servicio de una sencillez profunda que nada tiene que ver con la simpleza, en cuecas, valses, milongas y zambas (se destaca el bellísimo homenaje a Manuel Castilla), en algunos casos con acompañantes de la talla de Juan Falú, Raúl Carnota o Chango Farías Gómez. (B&M) D. F.

 

DE TANGO SOMOS
Nicolás Ledesma Cuarteto

Una esquina de la música argentina en la que se cruzan Gismonti, el Klezmer, Kusturica, la improvisación, Piazzolla, Spinetta y decenas de ilustres y desconocidos. Eso es Puente Celeste, banda inclasificable, confluencia de cinco músicos formidables. Mañana domingo es el tercer disco de este grupo que capitanea el percusionista Santiago Vázquez, y que integra además el notable vientista Marcelo Moguilevsky. Dueños de una capacidad técnica poco común y currículums impresionantes, compositores de gustos diversos y excelentes improvisadores, sin embargo no se dejan caer en la tentación del virtuosismo y el lucimiento personal. Lo que brilla es el conjunto, y no en creaciones excesivamente vanguardistas, sino en canciones o piezas instrumentales breves que se disfrutan primero en la superficie y luego revelan en lo profundo una complejidad y una sutileza –armonías que se chocan, notas inconclusas, pequeñas fugas, contrapunto de timbres– poco frecuentes en la música popular argentina. El exquisito “Vals” –de Moguilevsky– o “Chiquita” –canción de Edgardo Cardozo– ya de por sí alcanzan para justificar este disco que condensa libertad y talento. (Musical AntiAtlas) D. R.


    REVISTAS
     
 

EL OJO MOCHO
Nº 18/19, primavera/verano de 2001

“Ideogramas de la nación” es el título de este grueso número de la revista que desde 1991 vienen haciendo Horacio González, Eduardo Rinesi, María Pía López, Guillermo Korn y Christian Ferrer, entre otros intelectuales. Siempre larga y sustanciosa, siempre ejerciendo al máximo la lucidez crítica, la nota editorial explica que se trata de “pensar la Argentina”, en su contemporaneidad política y en cuestiones más lejanas o particulares, “en sus desgarros, en sus astucias y en su breve pero no del todo despojado pasado”. León Rozitchner, Eduardo Grüner, Emilio De Ipola y Diego Tatián son algunos de los firmantes de las numerosas notas. Para leer sin impaciencia y con la mente tan abierta a propuestas diversas como a comprometerse activamente en el drama humano. D. F.

     
    VIDEOS
     
 

SIGLO BOHEMIO
Aníbal Garisto, Mónica Nizzardo y Javier Orradrer

Tras un exitoso paso por el Cine Cosmos, se consigue ahora en video este trabajo con el que realizadores y socios ligados con el club Atlanta celebran el centenario de la institución de Villa Crespo. A la vez que repasa las etapas de esplendor y decadencia del club, la nostalgia de una Argentina que probablemente ya no existe, el documental enfatiza los esfuerzos cotidianos de un conjunto de personas preocupadas, en el presente, por defender los valores, el espíritu comunitario y las tareas sociales. Avanzando al compás de la realidad política del país, el relato emociona al unir las voces de distintas generaciones, las referencias culturales al barrio y a sus hijos ilustres (Osvaldo Pugliese, Leopoldo Marechal), la biblioteca Juan Gelman y esos tramos imperdibles en los cuales las imágenes de archivo parecen fundirse con el apodo del club: los bohemios. Recomendada no solo para hinchas de Atlanta, esta producción recuerda a Luna de Avellaneda, por cómo habla de lamentos y deseos, pérdidas y nostalgias, aunque en ambos casos, en el fondo, con un pasaje de regreso en el bolsillo. (Club Atlanta) P. P.

     

   
    INTERNET
 

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