Publicado en la ed. impresa: Espectáculos
Jueves 16 de junio de 2005
Teresa Parodi
La esperanza intactaAgregar a mi carpeta

La compositora e intérprete correntina acaba de editar "Pequeñas revoluciones", su nuevo disco

"Estábamos charlando de mi disco y siempre termino hablando de política... Bueno, después de todo, soy alguien que trata de dar opinión en las canciones."

Esa es Teresa Parodi. La que después de media hora de entrevista se olvida por un rato de su disco. Pero hay que decir que se olvida sólo de manera formal. Porque tanto lo que dice como lo que canta es parte de lo mismo. El álbum en cuestión es el que acaba de publicar y se llama "Pequeñas revoluciones". Trae temas como "Nunca más", que no sólo canta (junto a León Gieco) de los años sin democracia en la Argentina. Hay un "Canto labriego", una referencia a la "gente que sueña", y otros temas que dicen desde el título ("El amor nos hace bien"). También figura la emotiva "Corre niño corre", que está relacionada con el poema "Hay un niño en la calle", de Armando Tejada Gómez.

Cada tema va acompañado por citas. De Borges, María Elena Walsh, Violeta Parra, Miguel Hernández, Mario Benedetti y muchos otros. En general, todo el disco se refiere a "pequeñas revoluciones". Cotidianas, personales y sociales. Es que a modo de continuación de la placa anterior, "Soy feliz", la esperanza parece la constante de su producción musical. Y quizás esto haya sido fortalecido luego del susto coronario que sufrió hace algo más de un año.

"Fue muy movilizante. Ni siquiera tuve un preinfarto. Mi corazón no está dañado, pero tuve miedo de morirme -recuerda Parodi-. Un dolor me avisó y me hicieron un electro. Por eso no fue peor. No hubiera contado el cuento. De todo eso me sacó el amor que tengo cerca: mis hijos, mis nietos, los amigos. Y me hizo bien cantar. El médico me dijo que lo hiciera. Después de eso escribí un tema que se llama «Oda a la vida»".

Buscar lo positivo de cada cosa puede ser la primera idea que surge de la conversación: "La esperanza existe porque empezó a desaparecer la indiferencia. Lo percibo en el público. Hubo un país que en un momento determinado se compró el modelo y se creyó del primer mundo. Ese mismo país llegó a la desesperación en 2001. Los que siempre estuvieron atentos siguieron así. Y los otros salieron a la calle y dejaron la indiferencia. Eso es lo que puede convertir la canción en esperanza".

Sin debate

De todos modos, Parodi asegura que todavía falta el gran debate. Ese es el tema pendiente: "Incluso el piquete y la cacerola fueron una sola lucha. Pero ahora no se puede convivir con el piquetero que está en la calle. «Que no te enojes / piden sus ojos acharolados. / Que la pobreza, al fin de cuentas, no es un pecado»", dice Teresa, una de las tantas veces que durante la charla recita alguna parte de sus canciones.

"Nos peleamos en los momentos en que no debemos por cosas que no debemos. Así no podemos aprender a caminar. Pero estamos vivos. Peor fue el momento en que nada le importaba a nadie. Yo me aferro a la esperanza porque soy de una generación que soñó demasiado, sigue teniendo esos sueños y los quiere ver. Mientras tanto trato de mostrarlo en las canciones."

-Pero no se produjo la renovación política que se demandaba...

-Estoy de acuerdo. Hay un viejo discurso que rompe y desune. Porque hay mucho sectarismo. Todos estamos divididos. Nadie entendió que era momento para otra cosa. Los veteranos no debíamos perder la memoria. Pero la mala costumbre abortó todo. Se nota que en muchos sentidos no aprendimos y tenemos mañas que no perdemos. Igualmente, no se puede ver al país sólo desde acá. Hace tiempo, durante el menemismo, escribí una canción con una letra que decía "El pueblo no se entrega (?) con ollas y cucharas y dolores...". Y también escribí "Resistiendo" mucho antes de 2001. Yo percibo la esperanza. El otro día estuve en Córdoba, en un encuentro de educadores. Estuve hablando bastante con una mujer que es empleada doméstica desde los 8 años. Me habló de sus pequeñas revoluciones: poder tener hijos, trabajar en jornadas de sólo 12 horas diarias, cobrar un sueldo digno. La mujer, de unos 70 años, me fue contando la historia del país profundo y uno piensa? y yo pienso que me ahogo en un vaso de agua. Sería obsceno que después de eso uno no tuviera esperanza. No escribí algunas canciones por ser optimista sino porque escuchaba este tipo de cosas. Y hay mucha gente que sueña.

Inventario personal

Maestra a los 19; cantante y compositora profesional, unos años más tarde. En 2005, el inventario dice: 57 años, 24 discos publicados y una frase que Teresa larga en medio de la entrevista: "La esperanza invicta me sostiene siempre". Eso lo canta en el tema "Creo", que aparece en el disco "El canto que no cesa", que grabó en vivo, en 2001.

"Y cuando hice el espectáculo «Como dicho al pasar» -continúa-, sola con mi guitarra, con textos y canciones, hablaba con La Margarita, un personaje imaginario. Esa mujer del otro país, que tendría mi edad, con la que hablo de las infancias diferentes, de proyectos que fueron compartidos pero no pudieron ser. Y yo haciéndome cargo de mi clase media. Ni aun en ese momento perdí la esperanza. Alguna vez iba a ver el cambio y a jóvenes que tomaran la posta. Hay gente de la que estoy tremendamente orgullosa: Claudio Sosa, Duende Garnica, Raly Barrionuevo. Y podría nombrar a tantos. La victoria genial que tengo es seguir en lo mismo y convencida de lo mismo. Quiero que eso se traduzca en los discos. A lo mejor mi compañía discográfica de hace mucho tiempo hubiera preferido que escribiera muchos «Pedro canoero». Pero soy autora, quiero mostrar todo lo que hago. Hasta tengo tangos y zambas grabadas. Lo primero que aprendí es que la música es una. Es buena o mala. O mejor: tiene o no que ver con vos. Escucho a Bartok, Villa-Lobos, Cocomarola, los Beatles, los Rolling Stones, Wagner, Ramona Galarza, Zitarrosa, y Ernesto Montiel."

Ultimamente, Parodi escribió temas en coautoría con Los Nocheros y su nuevo CD fue producido por músicos del grupo Bersuit. Eso da cuenta de su amplitud. Aun así se la identifica con la sonoridad del litoral, de su Corrientes natal.

"Pero la autora no tiene límites -aclara-. No quiere tener límites. Todos mis discos tuvieron algo que no era del litoral. Mi hijo Camilo, por ejemplo, fue el arreglador del disco «El canto que no cesa», ahí empezó un cambio, con su mirada joven. El sonido contemporáneo es necesario porque enriquece. Lo que no quiere decir que dentro de un tiempo no decida hacer un disco sólo con mi guitarra. Ahora, toco con una banda joven y gente que está comprometida afectivamente conmigo y con mi canción. Marcelo Predacino hizo los arreglos y [Pepe] Céspedes y [Osky] Righi -dos músicos de Bersuit- hicieron la producción general. Yo iba a ver a la Bersuit y ellos, especialmente Pepe, venían a verme a mí."

Por Mauro Apicella
De la Redacción de LA NACION


Pequeñas revoluciones
Teresa Parodi
Pa festejarlo, El amor nos hace bien, Corre niño corre, Bajo el naranjo amarillo, Canción repentina, Nunca más, Canto labriego, Hay gente que sueña, La canción es urgente, DNI, Oda al pueblo caminando, Pequeñas revoluciones (Sony-BMG).

Link corto: http://www.lanacion.com.ar/713216

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