El Che Trío es una formación atípica en el
panorama de la música argentina. No sólo porque en realidad
ahora son cuatro –desde hace un tiempo se integró al grupo el
saxofonista y aerofonista Víctor Carrión–, sino también por su
conformación instrumental, capaz de lograr colores sonoros y
climas originales, que ya son una marca registrada.
Las cuerdas de Daniel Homer (guitarra española),
Ricardo Lew (guitarra eléctrica) y Lucas Homer (bajo
eléctrico), ahora con los soplidos de Carrión, proponen su
tercer trabajo discográfico, Barrio San Vicente, que llega
después del inicial Che Trío (2000) y Tres al toque
(2004).
Con la tónica que ya le conocemos, hecha de
precisión instrumental, mesura interpretativa y un sonido
personal y logrado, el trío de cuatro se despliega sobre todo
en temas del mismo Homer; están los dinámicos y luminosos
Barrio San Vicente y La Chany y los serenamente melancólicos
Aquellos encuentros y Todo es posible. También aparecen los
más caracterizados Por el triunfo y Linda Tilcareña
–compuestos en colaboración con Carrión–, Eliane, con la
participación de Lito Vitale en piano y 3PF, la escuela, un
homenaje a los inolvidables Tres para el
folklore.
También están incluidas estupendas versiones
de Blue Rondó a la turk, de Dave Brubeck, Yo soy tu voz/Mujer
de los 1.000 días, de Litto Nebbia y A media tarde, un
encantador valsecito de Juan Carlos Ingaramo en el que
interviene la sabia guitarra de Lalo Homer.
En la
sangre
Heredero de una dinastía que inventó novedosas y
enriquecedoras maneras guitarrísticas para la música argentina
–y que tiene profundas raíces en la ciudad de Córdoba–, Daniel
Homer capitanea el grupo, aportando los arreglos y la
dirección musical para en un disco que más allá del notable
resultado artístico –como naturalmente era de esperar–,
transpira una nostalgia despejada y campante, orgullosa de
haber sido.
Nombre del disco aparte, más que en la
música, que sin embargo nunca pierde su rasgo luminoso
característico y su sonido actualizado, el sentimiento de
nostalgia se canaliza por otro lado; por ejemplo a través de
la dedicatoria a Mingui Ingaramo –músico e ilustre habitante
de más allá de Puente Maldonado–; o la inclusión de Para el
viejo de Pelusa, un tema de Julián Navarro que formaba parte
del primer disco de Los Músicos del Centro; o las fotos de
archivo de La Voz del Interior que ilustran booklet con
imágenes de espíritu sepia del barrio; o las sentidas palabras
de Alejandro Mareco que traducen la experiencia de escucharlos
en sensaciones tangibles.
En resumidas cuentas Barrio
San Vicente es un disco del Che Trío –un grupo en constante
evolución y crecimiento–, y un homenaje a una lugar y un
tiempo. Un ejercicio saludable de la nostalgia. Como si fuera
una
serenata.
|