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La Rioja, 07 de Marzo de 2004

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“Hay quienes reniegan de lo que les pertenece”
Escribe: Arturo Ortíz Sosa (h)
Especial para Nueva Rioja

Compositor y guitarrista notable, Daniel Homer rescata el nivel de varios músicos riojanos. Considera que el problema de los festivales pasa por los que “no están”.

Con su guitarra al hombro, en un hotel inusualmente plagado de músicos, Daniel Homer baja las escaleras para cumplir puntualmente con la entrevista. No hay representantes ni agentes de prensa. Lo envuelve la sencillez de una remera con estampa de The Beatles y bermudas. Conversa con la misma naturalidad con la que genera su música.
-En este país, hoy, ¿se puede vivir de la creación musical?
-Bueno, hay algunos que sí pueden vivir. De hecho sabemos quienes son.
-¿De la creación o de la ejecución de música ‘barata’?
-Hay que ver qué tipo de música es, desde qué lugar se hace y hacia dónde se apunta. Hay propuestas que han tenido mucha repercusión pero, claro, han contado con el apoyo de cadenas televisivas, de compañías discográficas. No es la regla general. Hay que competir con todo eso, y es difícil.
-¿Quiénes entonces pueden vivir de la creación musical?
-Mirá, yo creo que se puede vivir aunque los resultados económicos no sean los que por ahí se merecen los artistas. Se puede vivir. El solo hecho de poder hacer una cosa creativa ya es un privilegio . Y bueno, si uno puede vivir mínimamente haciendo lo que a uno le gusta, no es poco. En mi caso, soy un privilegiado porque vivo de lo que me gusta hacer: música y tocar la guitarra, pero no es fácil. Además, en el rubro en que me muevo yo, que es la música instrumental, es más complicado todavía porque acá no tiene todavía mucho público. Es muy reducido.
- Hojeando en Internet encuentro un mail que le contesta a Ramoncito Navarro (h) sobre una obra que él está elaborando. Y le dice que esa obra es un antídoto contra tanta escoria que hay en el mundo musical...
- Exactamente...
-¿Qué quiere decir con eso?
--Bueno, es un remanso, es un acto de justicia además, porque encontrar una perla como lo que hace Ramoncito Navarro no es muy frecuente y eso de algún modo...
- ¿Qué obra era esa a la que se refería?
-Yo lo que recibí de Ramón fue un compacto con unas obras de Piazzolla, unas de Egberto Gismonti y de Bill Evans, el pianista norteamericano. Todas trabajadas desde los aerófonos: quenas, sikus... y la verdad es que ha hecho un trabajo te diría... asombroso, asombroso. Si ese trabajo lo hace en otro país ya tendría varios discos editados, de eso no tengo dudas.
- En Argentina no...
-Insisto, acá la música instrumental y las cosas hechas con altura y con calidad tienen poco espacio, porque bueno, los gerentes de las compañías, los marketineros entienden que no es comercial, no llega al público o en el peor de los casos que no hay público para ese tipo de expresiones. Creo que el público está, lo que pasa es que no se les da.

El público existe
- En su experiencia con el Che Trío u otras anteriores ha comprobado que sí existe público...
- El público existe, sí, el problema es que no se le da nada, se le da lo que yo llamo la escoria, pero el contrapeso, digamos, no existe. Parece que las compañías no estuvieran interesadas en apuntar a ese sector de público.
- Y entre los jóvenes que comienzan a hacer música ¿existe interés por la música instrumental?
- Sí, claro. De hecho conozco muchos jóvenes. En Córdoba, por ejemplo, tenemos el caso de los hermanos Juan Carlos y Mingui Ingaramo; de Hugo Ordanini; de Luis Levin, un pianista excepcional de la ciudad de Córdoba y que a pulmón han sacado su proyecto, lo han bancado ellos. Aquí mismo en La Rioja... Yo no quiero ser injusto pero hay mucha gente. Recién hablábamos de Ramoncito Navarro, pero también debo decir que uno de los músicos a mi entender más grossos que he conocido en los últimos tiempos se llama Víctor Carrión. Es sorprendente. Nosotros tenemos un proyecto juntos, con Carrión y Lucas Homer.
- ¿Hacer otro trío?
- No sé si va a ser un trío, no sabemos bien, pero ya tenemos material grabado, alrededor de siete temas ya... y yo creo que en el curso de este año le vamos a dar forma definitivamente a ese proyecto.
- Usted es cordobés... y no se le fue la tonada para nada...
- Sí, por supuesto, y además viajo a Córdoba bastante seguido para darme la vacuna, para que no se me vaya la tonada.
- ¿Por qué en este siglo XXI todavía en materia artística como en tantas otras, Dios sigue atendiendo en Buenos Aires?
- Qué buena pregunta. Bueno, porque este país no se ha expandido, está todo centralizado en ese gran hormiguero pateado, como decía el Cuchi Leguizamón, que es Buenos Aires. Falta que alguien haga la punta en algún momento y esto eche ramas para todos lados. De todos modos hay intentos. En Córdoba mismo, en Mendoza, pero todo termina sucediendo en Buenos Aires. Es así.
- Para la gente que no conoce mucho de música ¿qué significa ser el arreglador de alguien que canta?
- Bueno, depende quién es ese alguien que te convoca, porque te puede convocar un cuatro de copas o te puede convocar Víctor Heredia, por así decir. En mi caso, que me convoque Víctor Heredia no deja de ser motivo de orgullo y satisfacción por ese reconocimiento. Que Víctor haya puesto su confianza en mí para sus dos últimos trabajos discográficos no deja de ser motivo de orgullo ¿no?
- ¿Cómo se hacen los arreglos? ¿Cómo es la tarea?
- Significa que podés dar rienda suelta a tu parte creativa porque disponés de todos los instrumentos para trabajar. Vos decidís qué es lo que va a tocar cada uno, la idea general sale de tu cabeza, tu desarrollo armónico sale de adentro tuyo. Todo te pertenece, aunque yo debo reconocer que también estoy abierto a lo que sugiere el intérprete. Con Víctor Heredia he tenido la suerte de trabajar bastante codo a codo para sus trabajos.

Música y poesía
- ¿Qué siente como músico cuando escucha letras que están muy lejos de la poesía?
- Es una mezcla de bronca, de frustración, de ver que no se hacen actos de justicia... Acá parece que la gente se olvidó de Hamlet Lima Quintana, de Armando Tejada Gomez, de Ariel Petroccelli y de tantos que han hecho un aporte grandísimo a la poesía. Y en el caso de la música, hay un tipo como el Cuchi Leguizamón que todavía no tiene el espacio que realmente merece ¿no? Con lo creativo que fue el Cuchi... Su obra es impresionante. Hablo del Cuchi como puedo hablar de Manolo Juárez, dentro del folclore Pero hay muchos músicos que hacen cosas interesantes.
- Usted trabaja sobre distintos géneros: jazz, folclore, etc. ¿Cómo es esto de la fusión?
- La fusión, cuando es bien entendida, cuando es tal, bienvenida sea. El problema es que a veces es confusión.
- ¿Y dónde ve confusión hoy?
- Te diría que hay bastante confusión. Por suerte siguen apareciendo jóvenes... yo hablo como un viejo que todavía no soy (se ríe) pero veo que aparecen jóvenes que no están tan confundidos, que ya saben muy bien adónde apuntan. Es el caso de Víctor Carrión y es el caso de Ramoncito Navarro. No quiero ser injusto. La Rioja ha dado músicos como Colacho Brizuela, Chito Zeballos, Luis Chazarreta, Anita Robles -¡que pianista!-, buenos músicos, pero no quiero ser injusto... si no me voy a olvidar de alguien...
- Cuando habla de confusión ¿a qué se refiere?
- A que no se sabe adónde se va, cómo se va, cómo se llega y cómo se vuelve. Y además la confusión se nota... ¿sabés qué es lo peor de la confusión? Es cuando vos te das cuenta que reniegan de lo que les pertenece. Acá todavía se reniega de lo que les pertenece y esto me lo han señalado muchos músicos conocidos que tengo en Estados Unidos, casi todos vinculados allá, contemporáneos... Te nombro un caso muy puntual: Alex Acuña, baterista de los más grandes si los hay . Alex en una charla me dijo ‘¿te puedo hacer una pregunta? Cuando estuve en Buenos Aires - me dice - se me acercaron muchos músicos. jóvenes y no tan jóvenes... y cada uno me dejaba su casete con sus cosas, con sus composiciones, con sus inquietudes. Y en todos noté que ellos reniegan de lo que les pertenece’. Y me preguntaba por qué.
- ¿Y encontró respuesta?
- Claro que encontró respuesta, porque justamente como hay un público al que no se le ha dado... qué se yo, un Ramoncito Navarro, no saben... entonces reniegan, pero Ramón es un caso muy puntual. Ramón es un grande, pero está acá. Y acá no sé, no tiene espacio, no le dan los espacios y tengo mucho temor de que a Víctor Carrión le pase lo mismo.
- Cuando dice está acá ¿se refiere a la Argentina o a La Rioja?
- En la Argentina. Es muy difícil competir con las cosas tan estructuradas y tan grandes que hay en este país.
- ¿Piensa que Carrión debería emigrar, entonces?
- Sí, definitivamente sí, creo que sí. Siempre se lo digo.
- Cuando hablamos de confusión ¿Lo es también poner en el escenario espectáculos donde se mezcla cualquier instrumento sin ningún tipo de criterio?
- Claro, se mezclan instrumentos y lo que queda expuesto y en evidencia es un grave desconocimiento de la música, un grave desconocimiento, en este caso, del folclore. Está bastardeado el folclore. Y si no, mirá los festivales...
- A eso quería llegar. Los festivales muestran en general una mediocridad abrumadora. ¿Cómo se puede superar eso? ¿Hay alguna posibilidad? Pienso en el Pre Cosquín. Vas y escuchás chicos que tocan muy bien o cantan muy bien pero jamás llegan a los escenarios grandes...
- El problema no son los que están en los festivales. Son los que no están. Ese es el problema.
- ¿Habría que hacer festivales paralelos?
- No, creo que tendría que venir alguien con la cabeza un poco más amplia, con un criterio más abierto, para que haya otras cosas. Así como existe ‘a’, existe ‘b’. Insisto: el problema son los que no están, no los que están.
- Por último: musicalmente hoy si tuviera que elegir una melodía o un ritmo para definir el país ¿con cuál se queda?
- ¿Cómo cosa representativa?
- Sí ¿qué pasa hoy?
- Y bueno, lo que pasa hoy... Hay un tema de Víctor Heredia que se llama ‘Duele estar vivo aquí’. Creo que en este momento es el espejo más contundente que tenemos por delante.


Trayectoria: Homer trabajó con el Chango Farías Gómez, Lito Nebbia y Víctor Heredia, entre otros.


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