Los Chaskis
UN VIAJE POR LOS ANDES:
De pronto de abre el telón y aparecen en el escenario cuatro hombres con seria ropa negra y ponchos de colores y como en cualquier espectáculo del mundo, empiezan a tocar. Pero interpretan extraños instrumentos, zampoñas, quenas, charango, bombo... y aquí empieza la diferencia con los demás espectáculos, porque de esos raros instrumentos comienzan a brotar las suaves notas de huaynos, gatos, bailecitos, carnavalitos... y cuando uno menos espera, se vé remontando la alturas Andinas, trepando como una vicuña, escuchando el murmullo del viento de la Puna, reposando a las orillas del lago Titicaca y como en un cuento de hadas, recorre con su imaginación los países por los cuales cruza, imponente, La Cordillara de Los Andes: Perú, Bolivia, Argentina. Todo este viaje tiene como guías a esos cuatro hombres: “Los Chaskis”, Y es que no podía ser de otra manera, su nombre los obliga a ello.
En el milenario imperio Inca, los encargados de llevar los mensajes desde el cuzco a todos los rincones, recibían el nombre de “Chaskis”, ellos eran quienes viajaban por él “camino real de los Incas”. Llevando y trayendo la voluntad de los dioses y gobernantes, contando en las pequeñas aldeas indígenas historias y leyendas, sirviendo de intermediarios entre uno y otro lugar. Cumplían su función a cabalidad, conocían ese camino como la palma de su mano... “Eran el camino”.
Hoy estos nuevos Chaskis, hacen lo mismo que sus predecesores, pero su mensaje es un mensaje de siglos, un mensaje llenos de imágenes y sonidos. Un mensaje revitalizado, fresco y por eso, cercano. El responsable de este maravilloso viaje es: Rodolfo Dalera quién, paradójicamente no nació en los Andes, nació en pleno corazón de la Pampa Argentina.
Pero eso no fue obstáculo para que decidiera un día tomar una quena e iniciar él mismo este viaje, que puede hoy mismo usted disfrutar.
Lo acompañan: Juan Manuel Todarello, Oscar Miranda y Martín Pérez quienes recibieron y aceptaron el llamado de las quenas y las zampoñas. Algo así como el encanto ejercido por el sonido de la quena en aquella muchacha indígena, cuya historia nos relata el inca Garcilazo de la Vega.
Esta historia se inició en México en 1975, cuando Rodolfo Dalera decidió dar forma a su propia agrupación, luego de pertenecer a famosos conjuntos al abandonar la ciudad donde transcurrió su infancia (Tandil), llega a la Capital Federal, y pasa a formar parte del grupo de Atuto Mercau Soria, integra luego el elenco del famoso y malogrado Waldo de los Ríos, con quien graba discos además de Facundo Cabral (otro Tandilero).
Acompaño la grabación del “Humahuaqueño”, con “Roberto Carlos”, éxito que dio la vuelta al mundo.
Acompañó a los “Enanitos Verdes” en “Lamento Boliviano”, integró el elenco del maestro Ariel Ramírez, llevando la “Misa Criolla” por varios países.
En el año 1970, lo requiere el conjunto “Los Calchakis”, para lo cuál viaja a Francia y con quienes recorre toda Europa, parte de Africa y América, con este grupo musicaliza el film “Estado de Sitio” dirigidos por el maestro Mikis Theodorakis
En 1975 decide formar su propia agrupación y viaja a México para ello.
Y esta historia continuará hoy, cuando estos cuatro hombres emponchados, aparezcan en el escenario con sus extraños instrumentos y comiencen a brotar las notas de Huaynos y bailecitos.
Y esta historia continuará cuando usted, desde su butaca, sin saber ni cuando ni como, se vea remontando las alturas Andinas, escuchando el murmullo del viento y reposando a orillas del lago Titicaca.